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La niña que no entendía el mundo

Testigo y protagonista del devenir artístico del siglo XX, la incansable niña de 96 años Louise Bourgeois (París, 1911) recibe algunos domingos, en su casa de Nueva York, a un selecto grupo de seguidores. Éste es uno de esos domingosLa casa, el jardín, las escaleras, todo tiene un aire de decrepitud La artista se limita a clavar su mirada en quien le hablaChelsea, Manhattan, Nueva York, domingo, unos minutos antes de las tres de la tarde. Un grupo de unas 12 personas aguarda en las escaleras de un viejo brownstone. Louise Bourgeois, una de las artistas esenciales del siglo XX, está a punto de dar comienzo a su célebre salón. A las tres en punto, una mujer que lleva el pelo cortado a lo garçon abre la puerta y pide a los invitados que la sigan hasta una sala en penumbra que da a un jardín. La artista, de 96 años de edad, aguarda sentada delante de una mesa. Su postura hierática hace pensar en sus esfinges talladas en mármol. Robert Storr, el prestigioso profesor de Yale, uno de los mejores conocedores de su obra, explica el ritual a seguir en el salón.



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